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Patologías Estructurales, Anatómicas y Congénitas

Cuando la anatomía se topa
con un sistema que no siempre la comprende

De la pared uterina a las trompas: guía médica de las lesiones físicas, tisulares y vasculares

El aparato reproductor femenino es una auténtica pasada a nivel biológico. Pero, seamos claras, también es ese territorio donde la medicina tradicional suele mirar para otro lado con demasiada frecuencia. Cuando hablamos de patologías estructurales, anatómicas o congénitas (las que afectan a la forma o estructura del útero, trompas, ovarios y pelvis), nos encontramos casi siempre con la misma historia: problemas invisibilizados, dolores minimizados o tratamientos que carecen del rigor que sí veríamos si el problema lo tuviera un hombre.

Tener un mioma que te hace sangrar hasta provocarte una anemia brutal no entra dentro de lo "normal". Si un útero tabicado te impide llevar un embarazo a término, no es una simple cuestión de "mala suerte". Esas adherencias que pegan tus órganos por dentro y te amargan con dolor crónico no son "cosas típicas de la regla". Y, desde luego, si tienes síndrome de congestión pélvica y te duele horrores estar de pie, no es porque "estés muy nerviosa".

En este apartado vamos a dar un buen repaso a las patologías estructurales más habituales de nuestro sistema reproductor. Algunas vienen de fábrica (congénitas) y otras van apareciendo con los años. ¿Qué tienen todas en común? Que históricamente han sufrido un infradiagnóstico tremendo por culpa de ese sesgo androcéntrico que arrastra la medicina.

Desde Endosur Fem lo tenemos claro y lo exigimos: queremos diagnósticos a tiempo, tratamientos rigurosos y empatía en la consulta. Se acabaron las listas de espera de años para una triste histeroscopia o los "ya iremos viendo" cuando ponemos sobre la mesa que queremos preservar nuestra fertilidad.

Índice de la Sección

A continuación, nos metemos de lleno en estas patologías:

Miomas uterinos: los grandes silenciados

📍 ¿De qué estamos hablando?

Para entenderlo rápido, los miomas uterinos (que a veces los médicos llaman fibromas o leiomiomas) son sencillamente tumores de carácter benigno que deciden crecer en la pared muscular del útero. Son súper frecuentes. De hecho, son los tumores pélvicos más habituales en mujeres. Las estadísticas indican que hasta el 70 o el 80% de nosotras acabaremos desarrollando alguno durante nuestra vida reproductiva.

⚠️ La trampa está en que muchísimas mujeres jamás se enteran de que los tienen porque, a veces, no dan ningún tipo de molestia.

Tipos según dónde se instalen

Fíjate bien en esta clasificación porque el impacto en tu vida y en tu fertilidad depende directamente del sitio donde esté el mioma. Por muy pequeño que sea, si es submucoso te puede liar unas hemorragias tremendas y complicar que un embrión agarre. Y al revés: puedes tener un mioma subseroso enorme que no molesta nada hasta que empieza a chocar contra la vejiga o el intestino.

Tipo Dónde se meten Frecuencia aproximada
Subserosos Crecen tirando hacia la parte externa del útero. Sobre el 55%
Intramurales Se quedan incrustados en pleno grosor de la pared muscular uterina. Más o menos un 40%
Submucosos Empujan y crecen hacia el interior de la cavidad del útero. Apenas un 5%

Lo que tu cuerpo te intenta decir

Aunque decíamos que la mayoría ni se notan, cuando deciden dar síntomas te pueden paralizar la vida:

  • Sangrados menstruales exagerados (menorragia): parecen no acabar nunca y te pueden llevar a una anemia ferropénica severa.
  • Sensación de pesadez o presión constante en la zona baja.
  • Dolores o molestias al tener relaciones sexuales (dispareunia).
  • Sensación de tripa hinchada de forma continuada.
  • Ganas de hacer pis a todas horas o que cueste vaciar la vejiga porque el mioma la está aplastando.
  • Estreñimiento o dolor al ir al baño (si lo que presiona es el recto).
  • Problemas para lograr el embarazo o sufrir abortos de repetición.
  • Anemia constante: fatiga extrema, palidez y dificultad de concentración.

¿Por qué salen?

Es una mezcla curiosa. Las hormonas son clave, ya que estos bultos se alimentan de estrógenos y progesterona (por eso crecen mientras somos fértiles y suelen encoger con la menopausia). La genética también pesa bastante si hay antecedentes en la familia. A esto se suma nuestro estilo de vida (sobrepeso, menarquia precoz o niveles bajos de vitamina D) y el impacto bajo estudio de los disruptores endocrinos ambientales.

Cómo se diagnostican y qué opciones hay

El diagnóstico suele empezar con la exploración ginecológica normal y la ecografía transvaginal (la prueba estrella). Si la anatomía es compleja, pueden requerir ecografía con contraste, resonancia magnética o histeroscopia diagnóstica.

En cuanto al tratamiento, no hay una solución única: se valora la edad, la intensidad del dolor, la ubicación y el deseo reproductivo:

Opciones En qué consiste Cuándo suele indicarse
Espera vigilante Control periódico sin intervención quirúrgica. Sin dolor o con síntomas muy leves.
Medicación Anagésicos, anticonceptivos o análogos de GnRH. Para frenar sangrados o previo a cirugía.
Embolización Bloqueo mínimamente invasivo de las arterias del mioma. Sintomáticas sin deseo gestacional.
Miomectomía Extirpación del mioma por laparoscopia, abierta o histeroscopia. Cuando se busca preservar la fertilidad.
Histerectomía Extirpación completa del útero. Casos severos sin deseo de embarazo.

💡 Lo que dicen las guías y la evidencia (y la experiencia de pacientes)

  • Quitarte el útero no es la única salida. Si te lo imponen como primera opción y deseas conservarlo, busca siempre una segunda opinión especializada.
  • Una anemia por reglas abundantes nunca debe normalizarse. Exige analíticas completas del perfil férrico.
  • La píldora anticonceptiva no hace desaparecer los miomas; únicamente camufla o mitiga los síntomas mientras se toma.

Pólipos endometriales

Básicamente son crecimientos de tejido del propio endometrio que acaban asomando por la pared interna del útero. Pueden salir solos o en grupo, y su tamaño varía desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros. Lo normal es que den la cara en nuestra edad reproductiva y, sobre todo, cuando estamos entrando en la perimenopausia.

Cómo detectarlos (síntomas y causas)

No hay una causa única, pero se suelen relacionar con un exceso de estrógenos, inflamaciones crónicas en el endometrio o incluso temas genéticos. Muchas veces no dan la lata y te los encuentran de casualidad en una eco. Pero si dan síntomas, lo más habitual es notar manchados raros entre reglas, sangrar después de tener sexo, ver un flujo vaginal distinto al tuyo o sentir una molestia leve en la pelvis.

Qué indica la evidencia para tratarlos

La ecografía transvaginal suele levantar la sospecha, pero el estándar de oro en las guías médicas es la histeroscopia. Con esa camarita pueden verlo en directo y, ya que están, quitarlo.

Si los pólipos son diminutos y no molestan, a veces solo se vigilan. Pero si causan sangrados o estamos hablando de la etapa posmenopáusica, la evidencia clínica recomienda quitarlos mediante polipectomía porque existe un riesgo muy pequeñito (menos del 5%) de que puedan volverse malos con el tiempo.

💡

Recuerda: si manchas entre reglas, las guías médicas indican que es motivo para pedir cita y revisarlo.

Malformaciones uterinas congénitas

Malformaciones uterinas congénitas

La lotería anatómica

Las malformaciones congénitas del útero ocurren cuando estamos todavía en la barriga de nuestra madre. El útero se forma uniendo unas estructuras que se llaman conductos de Müller. Si ese proceso de "fusión" no sale perfecto, la forma final del útero cambia.

Las variantes más conocidas

El nombre técnico Qué aspecto tiene ¿Es muy frecuente?
Útero didelfo Literalmente hay dos úteros y dos cuellos distintos. Bastante rara.
Útero bicorne Tiene forma como de corazón porque está dividido en dos cuernos. Supone más o menos un 10% de las malformaciones.
Útero tabicado o septado Hay un tabique o membrana que divide la cavidad por dentro. La más habitual (sobre un 35%). Es la que da más problemas para llevar un embarazo a término.
Útero unicorne El útero solo tiene un cuerno desarrollado. Rara.
Síndrome de MRKH Ausencia de nacimiento de útero y vagina. Le toca a 1 de cada 5.000 mujeres.

El impacto real

En el día a día, mucha gente no se entera de que tiene una de estas variantes hasta que se pone a buscar un bebé. A veces dan reglas dolorosas o sangrados extraños, pero el verdadero golpe suele ser reproductivo: aumentan muchísimo el riesgo de abortos, de que el bebé venga de nalgas o de partos prematuros.

La literatura médica aconseja estudiar a fondo la forma del útero (preferiblemente usando ecografía 3D o resonancia magnética) si se han sufrido abortos de repetición. Y un apunte importante: no todas las malformaciones requieren pasar por quirófano. En el caso del útero tabicado, por ejemplo, quitar ese tabique por histeroscopia sí que ha demostrado mejorar bastante las tasas de éxito en los embarazos.

Patología Anatómica Congénita

Agenesia mülleriana / Síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH)

Cuatro apellidos para una misma alteración congénita.

Ausencia Uterina Ovarios OK / Sin Útero

El síndrome MRKH define la ausencia (parcial o absoluta) del útero y del tramo superior vaginal. Un cuadro clínico que paradójicamente cursa con un cariotipo 46,XX inalterado y ovarios plenamente funcionales. Por tanto, el desarrollo puberal externo —mamas, distribución capilar— sigue los ritmos habituales. La incidencia ronda un caso por cada 4.500 o 5.000 mujeres. El motivo habitual de consulta salta en la adolescencia: la menarquia no llega. Amenorrea primaria clínica.

Clasificación y variantes clínicas

MRKH Tipo I (Aislado)

Ausencia uterovaginal pura. Sin anexos malformativos. Abarca entre el 56 % y el 72 % de los diagnósticos.

MRKH Tipo II (Asociado)

El fallo mülleriano arrastra otros sistemas: defectos renales (agenesia, ectopia) o esqueléticos (anomalías vertebrales). Engloba entre el 28 % y el 44 %. La asociación MURCS representa su cara más severa.

Diagnóstico y manejo terapéutico

El diagnóstico diferencial exige descartar el síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos. Pese a compartir la amenorrea primaria, el origen es diametralmente opuesto: cariotipo 46,XY y testículos ocultos. Una analítica hormonal básica despeja la incógnita de forma tajante.

Ecografías y resonancias magnéticas dictan la confirmación visual de la anatomía pélvica, renal y ósea. El paso posterior busca la funcionalidad anatómica mediante dilatación vaginal progresiva; la cirugía queda únicamente como rescate. Evidentemente, el impacto psicológico adolescente impone soporte especializado temprano. A nivel reproductivo, la preservación ovárica permite la maternidad biológica vía gestación subrogada (sujeta a legislación territorial) o la adopción.

Patología Anatómica Congénita

Útero didelfo

Fallo absoluto de fusión de los conductos de Müller.

2 Cuerpos / 2 Cuellos

Los conductos de Müller crecen de espaldas el uno al otro. Resultado: dos cavidades uterinas independientes y dos cuellos. Con frecuencia, un tabique longitudinal divide también la vagina.

Comportamiento clínico y fertilidad

Aunque visualmente llamativo, no es la malformación más extendida. Paradójicamente, la viabilidad gestacional es alta. Los embarazos suelen prosperar, si bien las curvas de riesgo marcan ligeros repuntes en prematuridad y presentaciones fetales podálicas (de nalgas).

Patología Anatómica Congénita

Útero bicorne

Fusión interrumpida y característica silueta acorazonada.

2 Cuernos / 1 Cuello

El segmento inferior logra unirse con normalidad, pero los polos superiores quedan libres conformando una característica silueta acorazonada. Dos cuernos, un solo cérvix. Representa la disfunción fusional de los conductos de Müller con mayor prevalencia clínica.

Seguimiento y riesgo obstétrico

Desde la perspectiva obstétrica, el embarazo requiere vigilancia estrecha. Las tasas de aborto espontáneo, partos adelantados y malposición del bebé (presentación podálica o transversal) superan con creces la media poblacional.

Patología Anatómica Congénita

Útero tabicado o septado

Anatomía exterior perfecta. El problema reside dentro.

Septo Fibroso Interno

Un septo fibroso cruza la cavidad dividiendo el espacio de forma total o parcial. Lidera la estadística de anomalías congénitas uterinas (alrededor del 35 % de los casos) y arrastra el peor pronóstico de fertilidad.

Causa del fallo gestacional

Ese tabique carece de una red vascular competente. Si el embrión anida sobre él, la isquemia frena el desarrollo temprano. Es, con diferencia, la alteración anatómica que más se repite en el historial clínico de pacientes con abortos recurrentes.

Patología Anatómica Congénita

Útero unicorne

Agenesia unilateral: desarrollo de un solo cuerno uterino.

Rudimento Cuerno Único / Agenesia

Agenesia unilateral: un conducto de Müller prospera mientras el otro se atrofia prematuramente. Queda una matriz asimétrica, reducida y de cuerno único.

Complications y hallazgos asociados

El remanente del lado fallido (cuerno rudimentario) puede dar problemas severos si alberga endometrio activo sin vía de escape anatómica. La sangre retenida provoca dolor pélvico incapacitante, obligando a resecar la zona por vía quirúrgica.

Su rareza clínica suele ir de la mano con la agenesia renal ipsilateral (ausencia de desarrollo del riñón en el mismo lado).

Síndrome adherencial
(adherencias pélvicas y Síndrome de Asherman)

Patología Pélvica

Qué es el síndrome adherencial: una definición que va más allá del Asherman

Bridas fibróticas y anclaje cicatricial en la cavidad pélvica.

Bridas / Anclaje Órganos

La precisión terminológica es clave. Las adherencias actúan como bridas fibróticas: cicatrices internas descontroladas que surgen como respuesta biológica defensiva ante traumatismos quirúrgicos, inflamación o cuadros infecciosos. El caos anatómico empieza cuando este tejido actúa como cemento, anclando órganos diseñados para la movilidad libre: ovarios fijados a la pelvis, útero inmovilizado o asas intestinales fusionadas entre sí.

Si este entramado cicatricial coloniza la cavidad pélvica exterior al útero, el diagnóstico es inamovible: síndrome adherencial pélvico. No es un mero síntoma suelto, sino una patología consolidada.

Tres orígenes lo justifican

1. Cirugía abdominal o pélvica previa

Apendicectomías, cesáreas, extirpación de miomas o focos endometriósicos. El paso por quirófano deja factura morfológica.

2. Infecciones

La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) arrastra fama clínica de arrasar el tejido y tejer placas fibróticas extensas tras superar la fase aguda.

3. Enfermedades inflamatorias crónicas

La endometriosis lidera este frente. La irritación pélvica sostenida teje redes adherenciales que alteran de raíz la anatomía original.

Sintomatología y abordaje terapéutico

La sintomatología castiga severamente la calidad de vida. Dispareunia profunda, dolor pélvico crónico, tránsito intestinal alterado y barreras mecánicas a la concepción por estrangulamiento tubárico o bloqueo ovárico.

El diagnóstico y tratamiento de referencia exige laparoscopia para liberar las estructuras comprometidas mediante adhesiolisis.

Patología Intrauterina

El Síndrome de Asherman: cuando las adherencias son intrauterinas

Sinequias y obliteración cicatricial de la cavidad endometrial.

Sinequias Intrauterinas

Si el campo de batalla cicatricial se traslada al interior de la cavidad uterina, el cuadro cambia de nomenclatura. Joseph Asherman lo tipificó en 1948. Las sinequias (bandas de fibrina) cruzan el endometrio, fusionando las paredes de la matriz y obliterando el espacio parcial o totalmente.

La etiología principal señala al curetaje o legrado agresivo: raspar una cavidad recién vaciada por un parto o aborto supone un riesgo crítico de fibrosis masiva. Otras variables secundarias recogen la miomectomía submucosa, cirugías correctoras de malformaciones o infecciones silentes como la tuberculosis genital.

Patrón sintomático de aviso

El Asherman avisa con un cambio sintomatológico radical. Tras la agresión uterina, el patrón de sangrado cae en picado: hipomenorrea drástica o ausencia absoluta (amenorrea). El dolor cíclico irrumpe porque la retención hemática choca contra las paredes clausuradas. Pérdidas gestacionales de repetición e infertilidad cierran el círculo clínico.

Criterios de gravedad (American Fertility Society, 1988)

Estadio Extensión de la cavidad afectada Tipo de adherencia
Leve Menos de un tercio de la cavidad Adherencias finas y laxas, fáciles de separar
Moderado Entre un tercio y dos tercios de la cavidad Adherencias más densas, sangrado ya reducido
Severo Más de dos tercios de la cavidad, o afectación del orificio cervical interno Adherencias gruesas y fibrosas; amenorrea frecuente

Tratamiento y prevención de recurrencias

El abordaje pasa ineludiblemente por la histeroscopia. La óptica permite seccionar las bridas bajo visión directa (adhesiolisis).

El gran escollo técnico del síndrome reside en la brutal tasa de recurrencia. Cortar no basta. Para frenar la re-adherencia de las paredes, la praxis impone barreras físicas transitorias (geles, dispositivos) y cargas elevadas de estrógenos. El objetivo: forzar una epitelización sana antes de que la cicatriz vuelva a ganar la partida.

Hidrosálpinx y hematosálpinx: dos entidades distintas de las trompas de Falopio

A nivel ecográfico comparten apariencia visual básica. Una trompa dilatada es el nexo común. Sin embargo, la similitud termina ahí. Origen, contenido retenido y abordaje terapéutico no tienen absolutamente nada que ver.
Patología Tubárica

Qué es el hidrosálpinx

Bloqueo distal tubárico y embalse de líquido seroso.

Dilatación + Líquido Retenido

Bloqueo del segmento distal tubárico. Al cerrarse la vía de escape, el cilindro embalsa líquido claro y seroso. Se distiende como un globo bajo presión. Detrás de esta oclusión suele esconderse el rastro de una antigua EIP, cirugía en la zona o la acción erosiva de placas endometriósicas.

Causas y cuadro clínico

El hidrosálpinx suele venir derivado de una Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP) mal curada, de cicatrices por endometriosis o cirugías previas. Su principal síntoma suele ser la dificultad para conseguir embarazo, además de causar molestias en el bajo vientre o un flujo vaginal de aspecto muy acuoso.

Toxicidad del fluido y criterio clínico en FIV

Puede cursar con molestias sordas, pero gran cantidad de pacientes no refieren síntoma alguno. El diagnóstico salta habitualmente en los estudios de esterilidad. El problema mecánico queda en segundo plano frente a la toxicidad del fluido: si ese líquido escurre hacia la cavidad uterina, aniquila cualquier intento de implantación embrionaria.

💡 Un ensayo multicéntrico escandinavo demostró hace años que la salpingectomía previa a una FIV cuadriplicaba las tasas de éxito. El consenso actual no negocia: trompa dilatada con hidrosálpinx antes de transferir es una trompa que se sella o se extirpa.

Patología Tubárica

Qué es el hematosálpinx

Dilatación tubárica por acumulación de contenido puramente hemático.

Contenido Hemático / Sangre

Misma dilatación de la estructura que en el hidrosálpinx, pero con un contenido puramente hemático (sangre retenida). Y un factor crítico: rara vez actúa como patología aislada, ejerciendo de baliza indicadora de un cuadro de fondo.

Tres desencadenantes básicos

1. Embarazo ectópico (Riesgo absoluto)

La anidación ocurre en plena luz tubárica. El tejido crece, sangra y distiende la trompa hasta rozar la rotura inminente.

2. Endometriosis

Focos ectópicos infiltrados en la arquitectura tubárica que sangran mes a mes. Sin salida anatómica, la retención es crónica.

3. Torsiones u obstrucción

Causas residuales que recogen torsiones anatómicas o procesos obstructivos congénitos de la cavidad.

🚨 Alerta asistencial: Sospecha de ectópico roto

La clínica marca barreras rotundas con el hidrosálpinx: hay dolor muy agudo, sangrados irregulares y punzadas pélvicas intensas. Ante un cuadro pélvico fulminante, signos de shock periférico (sudoración, mareo) y test gestacional en duda, hay que acudir inmediatamente a urgencias para descartar un embarazo ectópico roto, constituyendo una emergencia de riesgo vital por hemorragia intraabdominal masiva.

Abordaje terapéutico

Descartada la urgencia hospitalaria, el tratamiento dependerá directamente de la causa de fondo. El manejo basal oscila desde pautas de analgésicos o medicación hormonal para aliviar los síntomas, hasta recurrir a la intervención quirúrgica para el drenaje o la resección (salpingectomía) de la trompa afectada.

Resumen de Diagnóstico Diferencial

Las diferencias, de un vistazo

Hidrosálpinx vs. Hematosálpinx: comparación clínica clave.

Hidrosálpinx (Líquido seroso) Hematosálpinx (Sangre retenida) Diferenciación Anatómica
Criterio 💧 Hidrosálpinx 🩸 Hematosálpinx
Contenido tubárico Líquido claro, acuoso y seroso. Sangre retenida / contenido puramente hemático.
Expresión sintomática Suele ser asintomático o presentar molestias sordas e hidrorrea (flujo acuoso). Dolor pélvico agudo e intenso, punzadas y sangrados irregulares.
Etiología principal Secuela de EIP mal curada, cirugías previas o endometriosis cicatricial. Embarazo ectópico tubárico, endometriosis activa o torsión adnexal.
Riesgo crítico Infertilidad por embriotoxicidad del fluido retenido que refluye al endometrio. Urgencia vital por hemorragia masiva si se produce rotura tubárica.
Abordaje de elección Salpingectomía o oclusión tubárica antes de transferencias en FIV. Cirugía de urgencia (ectópico) o manejo hormonal/quirúrgico según la causa.
Contenido tubárico
💧 Hidrosálpinx Líquido claro, acuoso y seroso.
🩸 Hematosálpinx Sangre retenida / contenido puramente hemático.
Expresión sintomática
💧 Hidrosálpinx Suele ser asintomático o presentar molestias sordas e hidrorrea (flujo acuoso).
🩸 Hematosálpinx Dolor pélvico agudo e intenso, punzadas y sangrados irregulares.
Etiología principal
💧 Hidrosálpinx Secuela de EIP mal curada, cirugías previas o endometriosis cicatricial.
🩸 Hematosálpinx Embarazo ectópico tubárico, endometriosis activa o torsión adnexal.
Riesgo crítico
💧 Hidrosálpinx Infertilidad por embriotoxicidad del fluido retenido que refluye al endometrio.
🩸 Hematosálpinx Urgencia vital por hemorragia masiva si se produce rotura tubárica.
Abordaje de elección
💧 Hidrosálpinx Salpingectomía o oclusión tubárica antes de transferencias en FIV.
🩸 Hematosálpinx Cirugía de urgencia (ectópico) o manejo hormonal/quirúrgico según la causa.

🔑 Clave clínica: Mientras que el hidrosálpinx condiciona principalmente un problema de esterilidad y éxito reproductivo, el hematosálpinx obliga a descartar inmediatamente un compromiso hemodinámico y de urgencia médica.

Síndrome de congestión pélvica
(Varices pélvicas)

Patología Vascular Pélvica

Síndrome de congestión pélvica: las grandes olvidadas

Varices pélvicas e insuficiencia venosa crónica.

Varices Pélvicas / Plexo Venoso

Igual que salen varices en las piernas porque la sangre no circula bien y las venas se dan de sí, lo mismo puede pasar dentro de la pelvis. A esto se le llama síndrome de congestión pélvica. Al estar las venas tan dilatadas y llenas de sangre, generan una sensación de pesadez y un dolor crónico insoportable.

Por desgracia, está tremendamente infradiagnosticado porque sus síntomas se confunden con frecuencia con endometriosis o sencillamente se meten en el cajón de sastre del "dolor pélvico inespecífico".

¿Qué te pasa si lo tienes?

Lo más característico es un dolor pélvico que empeora muchísimo cuando llevas rato de pie, al caminar o cuando llega el final del día.

🩸 Pesadez abdominal y dolor cíclico agravado con la regla.
💥 Molestias o dolor al mantener relaciones sexuales (dispareunia).
🚽 Molestias al hacer pis o sensación de vaciado incompleto.
🦵 Varices visibles asomando por la vulva o cara interna de muslos.

¿Cómo se diagnostica bien?

Para diagnosticarlo correctamente, la evidencia vascular sugiere solicitar una ecografía Doppler color (para evaluar el flujo sanguíneo y el reflujo en esas venas) o recurrir a pruebas de mayor precisión como la angio-resonancia magnética.

¿Se puede tratar?

Sí. Las guías señalan que el tratamiento más eficaz suele ser la embolización de las venas pélvicas. Es un procedimiento mínimamente invasivo realizado por radiólogos intervencionistas (introducen un catéter fino y bloquean las venas insuficientes para redirigir la sangre por vías venosas sanas).

💡 Funciona estupendamente en la gran mayoría de casos, aunque a veces cuesta que te deriven al especialista adecuado. Como complemento terapéutico, resulta de gran ayuda la fisioterapia de suelo pélvico y cuidar el retorno venoso descansando con las piernas en elevado.

Un recordatorio importante para ti

Si estás leyendo esto y te has sentido identificada con los dolores, los sangrados o los laberintos de pruebas, queremos que sepas algo fundamental: tu dolor es real y siempre debe tener una causa justificada. No te tragues el cuento de que "ser mujer duele" o que "estás exagerando".

Busca segundas opiniones, apóyate en las guías clínicas existentes y exige que te expliquen con palabras claras qué está pasando en tu anatomía. En Endosur Fem estamos aquí para eso: para informar desde la experiencia y la evidencia, y para pelear juntas por una sanidad que deje de tratarnos como pacientes de segunda.

La medicida será feminista o no podremos llamarla medicina.

Referencias y fuentes consultadas

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Clínica Universidad de Navarra. Hematosalpinx. Diccionario médico. https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/hematosalpinx

miniFIV. (2023). Hidrosálpinx: qué es, tratamiento y cómo afecta a la fertilidad. https://www.minifiv.es/blog/hidrosalpinx-fertilidad

Reproducción Asistida ORG. ¿Qué es el hidrosalpinx? - Causas, síntomas y tratamiento. https://www.reproduccionasistida.org/hidrosalpinx/

Radiopaedia. Hematosalpinx. https://radiopaedia.org/articles/haematosalpinx

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