Alteraciones del sangrado: cuando el semáforo parpadea
Tu útero no sangra "raro" por capricho
Cada gota fuera de lugar es un telegrama de alerta.
Hemos llegado a un punto donde normalizamos tanto la menstruación que escondemos sus fallos más evidentes bajo frases hechas. El típico "soy irregular", "me baja fortísimo" o el clásico "tengo manchados sueltos". La realidad en las consultas cuenta otra historia: hasta un tercio de las mujeres en edad fértil va a sufrir sangrados uterinos anormales. Y en la inmensa mayoría de las veces, esa supuesta irregularidad esconde un motivo claro que se puede localizar y tratar.
Si miramos la evidencia médica, sangrar fuera de lo normal no es una simple molestia. Es un auténtico signo vital. Te está chivando cómo tienes el endometrio, cómo andas de coagulación y si tu eje hormonal funciona. Ignorar esto no es resignarse, es jugar con fuego. Un sangrado crónico excesivo te lleva de cabeza a una anemia severa. Que te desaparezca la regla de golpe puede ser la tapadera de un fallo ovárico o un desmadre hormonal importante. Y manchar entre ciclos es, muchas veces, el primer aviso de un problema estructural que hay que mirar de inmediato.
Grábate esto: si el dolor menstrual te impide hacer vida normal, NO es normal.
¿Qué es exactamente un sangrado anormal?
La biología no va de etiquetas antiguas, va de cifras objetivas. Allá por 2011, la FIGO estableció en su famoso Sistema 1 que una menstruación sana tiene que clavar cuatro cosas a la vez. Olvídate de excusas, toca medir lo siguiente:
Los 4 Pilares del Sangrado Saludable
Tu regla no es aleatoria: responde a rangos fisiológicos muy concretos que miden tu salud hormonal y vascular.
Frecuencia
Los ciclos deben aparecer en una ventana comprendida entre 24 y 38 días.
Regularidad
La variación entre un mes y el siguiente no debería bailar más de 7 a 9 días en total.
Duración
Lo sano y fisiológico es sangrar durante un periodo de entre 4.5 y 8 días.
Volumen
La pérdida total de sangre debe rondar entre los 5 y los 80 mililitros por ciclo.
Si fallas de forma recurrente en alguno de estos cuatro apartados, tienes un Sangrado Uterino Anormal (SUA). Así de claro. Nada de cuerpos impredecibles ni de ser un "caso especial"; esto es pura información clínica que exige que tu médico monte un plan de acción formal.
Para no perderse buscando el origen del sangrado, la propia FIGO armó el Sistema 2, muy conocido por el acrónimo PALM-COEIN. Básicamente es un mapa que reparte las causas en dos bloques clarísimos:
Sistema PALM-COEIN: ¿Qué causa el Sangrado Uterino Anormal?
Para diagnosticar con precisión el origen del sangrado, la ginecología divide las causas entre lesiones estructurales tangibles (PALM) y alteraciones funcionales o sistémicas (COEIN).
Estructurales (PALM)
No Estructurales (COEIN)
💡 Importante: Una misma paciente puede presentar simultáneamente causas estructurales y no estructurales (por ejemplo, Miomas + Disfunción Ovulatoria). Por ello, el abordaje médico debe ser integral y no dar por sentado un único motivo.
Esta tabla es la brújula que debería usar cualquier profesional para valorarte. Si ni la mencionan en tu diagnóstico, pregúntales directamente por qué.
Amenorrea: cuando la ausencia también habla
La amenorrea es la falta de regla cuando estás en edad reproductiva. Y ya te adelanto que no siempre es "por el estrés" o por pasarte con el gimnasio. Es un signo clínico que te grita que toca descartar patologías de fondo.
Amenorrea: Cuando el sangrado desaparece
No tener la regla (fuera del embarazo o la menopausia) no es una ventaja ni un respiro; es un aviso del cuerpo de que el eje hormonal o anatómico se ha frenado.
El hipotálamo "apaga" la reproducción si detecta que no hay recursos. Ocurre por estrés crónico extremo, trastornos de conducta alimentaria (TCA) o deporte de élite sin nutrición compensatoria (amenorrea hipotalámica).
Condiciones que impiden madurar el óvulo, como el Síndrome de Ovarios Poliquísticos (SOP), alteraciones graves del tiroides, hiperprolactinemia o un fallo ovárico prematuro (menopausia precoz).
Menos frecuentes pero posibles. Adherencias severas dentro del útero (Síndrome de Asherman, a menudo tras un legrado o infección pélvica) o malformaciones que bloquean la salida física de la sangre.
La Excepción: Amenorrea Terapéutica Intencionada
Existe un escenario clínico fundamental donde la desaparición de la regla no es un problema, sino el objetivo primordial del tratamiento. Ocurre cuando el equipo ginecológico prescribe terapias hormonales específicas (gestágenos continuos, análogos de la GnRH o ciertos DIU hormonales) para frenar el ciclo por completo.
Esta es la estrategia de primera línea en patologías crónicas como la endometriosis y la adenomiosis. Al suprimir la ovulación y evitar el engrosamiento del endometrio, se corta el "suministro" hormonal que alimenta los focos de endometriosis. Esto detiene el sangrado interno, frena la progresión de la enfermedad, reduce drásticamente el dolor y protege los órganos pélvicos de adherencias irreversibles. En estos casos, no sangrar es sinónimo de recuperación y calidad de vida.
Menorragia(HMB):
cuando el cuerpo pierde más de lo que puede
Lo que antes llamábamos menorragia (hoy bautizado como sangrado menstrual abundante o HMB) se diagnostica por dos vías. O porque superas los 80 ml de pérdida, o bien porque el sangrado es tan salvaje que te hunde la calidad de vida, el trabajo o la salud mental. Con cumplir un solo criterio, ya estamos ante algo patológico.
El HMB es el principal culpable de que muchas chicas jóvenes sufran anemia ferropénica. Y no hablamos de algo leve: las ferritinas caen tanto que aparece una fatiga aplastante, palidez, taquicardias y mucha niebla mental. Esta anemia te reduce la capacidad vital por completo.
Si tiramos de la clasificación PALM-COEIN, esto es lo que suele esconderse detrás:
Desde pólipos dando la lata, hasta una adenomiosis (que agranda la pared del útero a base de tejido endometrial) o miomas que deforman la cavidad. Raramente puede tratarse de hiperplasias o procesos malignos.
Ojo a esto: un 20% de las adolescentes con sangrados desmedidos desde su menarquia tienen un trastorno subyacente para coagular (casi siempre la enfermedad de von Willebrand). La ACOG recomienda pruebas rutinarias a las chicas que acaban en urgencias por este motivo.
Un ciclo sin ovulación hace que el endometrio crezca de manera inestable y caiga de forma caótica. Es el pan de cada día en casos de SOP, perimenopausia o problemas de tiroides.
Útero y hormonas perfectos, pero el endometrio destruye los coágulos demasiado rápido (fibrinolisis excesiva) y sangras durante días sin una causa anatómica visible.
El uso de ciertos anticoagulantes, medicación antipsicótica, tratamientos hormonales específicos como el tamoxifeno o la inflamación provocada al llevar un DIU de cobre.
¿Cuándo te tienen que hacer una evaluación a fondo?
Si notas alguna de estas cosas de forma recurrente, exige un plan de acción clínico:
Sangrado irregular y metrorragia:
cuando el calendario se rompe
En las consultas suelen quitarle hierro a los sangrados fuertes diciendo que "cada cuerpo es un mundo". Falso. Hay escalas precisas para cuantificar esto y exigir que te hagan caso.
Escala Rápida para Medir tu Flujo
Aprende a cuantificar tu sangrado según la saturación de tus productos de higiene y su equivalencia en mililitros reales.
Ligero
Caen gotas contadas. Con un salvaslip echas el día sin necesidad de protecciones pesadas.
Moderado
Cambias la protección unas dos o tres veces. Se satura con normalidad pero sin agobios.
Abundante
Te toca ir al baño más de tres veces al día, a veces cada par de horas, o necesitas doble protección.
Muy Abundante
Es un desastre constante. Te cambias cada hora, manchas la ropa de golpe y tiras coágulos enormes.

Qué tienes que registrar obligatoriamente
Transforma tu vivencia en datos objetivos. Esta información es la clave que necesita tu equipo médico para formular un diagnóstico preciso.
Los días exactos que te dura el sangrado, desde la primera mancha de manchado hasta la pérdida residual final.
El ritmo exacto al que manchas las compresas, tampones o llenas la copa menstrual a lo largo de las horas.
El tamaño (comparado con monedas), la frecuencia con la que los expulsas y el color del tejido.
Si la regla te impide hacer vida normal: salir a la calle, hacer deporte, acudir a clase o ir a trabajar.
Criterio Médico Fundamental
Si te mueves habitualmente en las categorías de abundante o muy abundante, no eres "de regla fuerte". Tienes un dato clínico incontestable que demuestra que hay un fallo físico, hormonal o de coagulación subyacente que exige investigación médica.
Tu sangrado no es un tabú:
es un derecho a diagnóstico
Seguramente estés harta de la cantinela de "a todas nos pasa", "es la edad" o "tómate la píldora y te olvidas". Han convertido el sangrado anormal en un peaje silencioso, justificando décadas de anemias y patologías sin tratar.
Pero la medicina real sí tiene recursos: la clasificación de la FIGO, analíticas de hierro, ecografías, histerosonografías y estudios hematológicos. Muchas veces lo único que falla es la voluntad de investigar a fondo nuestra salud.
Aprender a medir tu flujo y saber qué números entran dentro de lo sano no es de histéricas. Es recuperar tu poder. Es sentarte en la consulta sabiendo de lo que hablas y exigiendo que te den una respuesta.
No asumas que tienes que sangrar a lo bestia ni pasarte medio año esperando a que baje. Vamos a organizarnos y a transformar esto en justicia médica.
Referencias y fuentes consultadas
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