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Ejercicio físico, descanso y manejo del estrés:

Higiene del sueño y movimiento adaptado

Estrategias Complementarias, Bienestar
y Evidencia Científica

Las medidas relacionadas con el movimiento, el descanso, el sueño y el manejo del estrés pueden formar parte de un abordaje integral de la endometriosis, especialmente cuando el objetivo es mejorar el bienestar, la función y la calidad de vida. Sin embargo, deben entenderse como medidas complementarias y no como tratamientos de la enfermedad ni como sustitutos del tratamiento médico. La guía de la European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE) de 2022 señala que los profesionales deben hablar con las mujeres con endometriosis sobre estrategias no médicas dirigidas a la calidad de vida y al bienestar psicológico, pero indica que no puede recomendarse una intervención no médica específica (entre ellas ejercicio, fisioterapia, nutrición o intervenciones psicológicas) para reducir el dolor o mejorar la calidad de vida, debido a que la evidencia disponible en ese momento no permitía establecer con suficiente claridad sus beneficios y posibles perjuicios.

📊 Evolución de la Evidencia Científica (2022 - 2026)

Desde entonces, la evidencia ha seguido creciendo y otros estudios también han descrito resultados favorables de determinadas intervenciones no farmacológicas sobre el dolor y la calidad de vida.

🏆 Metaanálisis en Red (2026): 33 Ensayos Clínicos y 2.323 Pacientes

Una revisión sistemática y metaanálisis en red comparó ejercicio, fisioterapia, acupuntura, suplementación nutricional e intervenciones psicológicas. Las intervenciones físicas, particularmente la fisioterapia, mostraron resultados favorables frente a los controles para el dolor general y la calidad de vida, y la fisioterapia ocupó la primera posición entre las intervenciones analizadas para el dolor general y la dismenorrea.

Estos resultados, junto con los obtenidos en otras investigaciones, respaldan el interés de determinadas intervenciones no farmacológicas como complemento para el manejo de los síntomas, aunque no todas han demostrado la misma eficacia ni funcionan necesariamente de la misma manera en todas las pacientes.

⚙️ Adaptación e Individualización del Abordaje

Esto no significa que el ejercicio, el descanso o las estrategias para manejar el estrés carezcan de utilidad, sino que su efecto no debe presentarse como universal ni como una forma de tratar las lesiones de endometriosis. Su aplicación debe adaptarse a la situación de cada persona, teniendo en cuenta la intensidad del dolor, la fatiga, las limitaciones funcionales, la localización de la enfermedad y las alteraciones anatómicas que puedan existir.

Antes de empezar:
el autocuidado no sustituye al tratamiento

Validez del Dolor y Trato Clínico

Límites del Ejercicio y Humanización de la Atención

El ejercicio físico, el descanso y las estrategias para manejar el estrés pueden formar parte del abordaje complementario de la endometriosis, pero no curan la enfermedad ni sustituyen su tratamiento médico. Tampoco deben utilizarse para explicar el dolor como un problema exclusivamente psicológico. El dolor asociado a la endometriosis tiene una base biológica y multifactorial, tener dolor no significa que exista un trauma psicológico que lo esté causando ni que el dolor sea imaginario o consecuencia de una mala gestión emocional.

🛑 El ejercicio no es la respuesta automática al dolor severo

Además, el ejercicio no debe convertirse en la respuesta automática ante el dolor severo. Que la actividad física pueda formar parte del abordaje de la endometriosis no justifica responder a una paciente con un simple «tienes que moverte más» cuando no se le está proporcionando una analgesia adecuada ni un tratamiento apropiado de la enfermedad. El ejercicio puede adaptarse a diferentes niveles de capacidad y formar parte del abordaje incluso cuando existe dolor, pero debe plantearse como una medida complementaria, no como sustituto de la atención que requiere ese dolor. Cuando la situación clínica lo requiera, su adaptación debe realizarse además con la supervisión de un profesional capacitado.

🧬 Adherencias, fibrosis y limitaciones físicas

Esta distinción es especialmente importante cuando existen adherencias, fibrosis, fijaciones o alteraciones anatómicas que pueden modificar la movilidad normal de los órganos y tejidos. En estas circunstancias, determinados movimientos o estiramientos pueden provocar dolor al ejercer tracción sobre estructuras que han quedado fijadas. Por eso, ante un dolor severo, no basta con recomendar más movimiento: es necesario valorar y tratar el dolor y tener en cuenta las condiciones físicas que pueden limitar o modificar la actividad.

No se puede trasladar a la paciente la responsabilidad de solucionar mediante ejercicio un dolor que no está siendo adecuadamente tratado. El ejercicio puede aportar beneficios sobre la función y la calidad de vida, pero no debe utilizarse para negar, retrasar o sustituir un tratamiento médico necesario.

👂 La consulta no debe ser un juicio

Del mismo modo, la consulta no debería convertirse en un juicio en el que la paciente tenga que defenderse para demostrar que su dolor existe. Cuando una mujer comunica que tiene dolor, debe ser escuchada, reconocida y atendida. La valoración clínica debe servir para comprender el dolor y decidir cómo abordarlo, no para cuestionar la credibilidad de quien lo padece ni trasladarle la responsabilidad de demostrar que merece tratamiento.

Capacidad física y limitaciones
funcionales en la endometriosis

📉 Reducción objetiva del rendimiento físico

Antes de plantear cualquier programa de ejercicio, es importante considerar que la endometriosis puede asociarse a una reducción objetiva del rendimiento físico. En un estudio transversal realizado en 115 mujeres, aquellas con endometriosis presentaron, respecto al grupo sin enfermedad, menor velocidad de marcha, menor fuerza de agarre, menor distancia recorrida en seis minutos y menor número de repeticiones en la prueba de levantarse de la silla. Estas diferencias se mantuvieron después de ajustar por edad, índice de masa corporal, nivel educativo, ingresos y edad de la menarquia.

📊 Capacidad funcional y niveles de fatiga (Estudio 2020)

Estos resultados son concordantes con los obtenidos en un estudio de casos y controles publicado en 2020, aunque este utilizó otras medidas de capacidad física. En este estudio, realizado en 25 mujeres con endometriosis y 25 sin, las participantes con endometriosis presentaron menor fuerza lumbar, menor flexibilidad lumbar, peor equilibrio y menor capacidad funcional, además de una mayor fatiga relacionada con la enfermedad.

52% Fatiga moderada
28% Fatiga grave

Las mujeres con mayor nivel de fatiga mostraron, además, peores resultados en diferentes componentes de la condición física, el sueño y la calidad de vida.

⚠️ Actividad física y persistencia de síntomas (Estudio 2025)

Además, mantenerse físicamente activa no significa necesariamente que el dolor y la fatiga estén controlados. Un estudio publicado en 2025 en 154 mujeres con endometriosis encontró que, incluso entre mujeres que alcanzaban niveles de actividad física moderados o altos, el dolor y la fatiga seguían siendo muy frecuentes:

💥 79,2% presentaba dolor 😴 79,9% presentaba fatiga

La falta de energía fue, además, la principal barrera para realizar actividad física y se relacionó con el dolor, la dismenorrea, la fatiga y la depresión.

🏋️‍♀️ Individualización e Intensidad: Programa Physio-EndEA

La intensidad del ejercicio debe individualizarse. Se trata de encontrar un nivel que la paciente pueda tolerar y mantener, teniendo en cuenta su capacidad física y sus síntomas. El programa Physio-EndEA, por ejemplo, utilizó una progresión del volumen y la intensidad adaptada diariamente a las posibilidades y a la fatiga de cada participante. Tras nueve semanas, las mujeres que realizaron el programa presentaron una mejoría significativa de la fatiga, además de mejoras en:

  • ✨ Mejoría significativa de la fatiga
  • 💪 Fuerza lumbar
  • 🫁 Capacidad cardiorrespiratoria
  • 🧠 Menor ansiedad y depresión
  • 🩺 Molestias gastrointestinales

📌 Seguimiento a un año: Algunas de estas mejoras, concretamente en la capacidad cardiorrespiratoria, la ansiedad y las molestias gastrointestinales, se mantuvieron al año de seguimiento.

Opciones de ejercicio y movimiento adaptado

Guía Práctica de Movimiento Adaptado

Modalidades de Ejercicio y Recomendaciones por Disciplina

A continuación se detallan las distintas modalidades de actividad física estudiadas en endometriosis y cómo adaptar progresivamente la carga, la intensidad y las posiciones a las necesidades individuales de cada persona.

🚶‍♂️ Caminar

Caminar puede ser una buena opción si el cuerpo lo tolera. No es necesario empezar haciendo largas distancias ni intentando alcanzar un número concreto de pasos. Se puede comenzar con el tiempo y el ritmo que se puedan mantener sin provocar un empeoramiento importante de los síntomas y, si la respuesta es buena, aumentar poco a poco la duración o la intensidad.

Si existe una capacidad física reducida, caminar puede formar parte de un proceso de recuperación progresivo. En algunos programas de ejercicio realizados en mujeres con endometriosis se ha utilizado caminata rápida como ejercicio aeróbico, aumentando progresivamente la carga y adaptándola a las posibilidades y a la fatiga de cada participante. Esto no significa que haya que caminar rápido ni durante 20-40 minutos desde el principio.

💡 Adaptación continua: La caminata puede adaptarse a la situación de cada persona: caminar al aire libre, desplazarse por casa o hacer varios periodos de actividad a lo largo del día pueden ser opciones cuando mantener una sesión más larga no sea posible. Si un determinado ritmo, distancia o frecuencia hace que el dolor aumente de forma importante o que aparezca un agotamiento que no se pueda tolerar, esa carga puede ser demasiado alta en ese momento. Reducirla, descansar o probar otra forma de movimiento no significa que se esté haciendo el ejercicio mal.

🧘‍♀️ Yoga suave o restaurativo

Puede ser una opción cuando se busca movimiento de baja intensidad, relajación y movilidad sin necesidad de realizar una sesión físicamente exigente. En un ensayo clínico realizado en mujeres con endometriosis, un programa de Hatha yoga de ocho semanas se asoció con una reducción del dolor pélvico diario y mejoras en diferentes dimensiones de calidad de vida.

Si se quiere probar, se puede empezar con posturas cómodas y sostenidas, utilizando cojines, mantas o bloques para no tener que forzar el cuerpo. Algunas opciones que pueden adaptarse bien a una práctica suave son:

🧘 Sukhasana (Postura sentada) Sentarse con las piernas cruzadas y la espalda apoyada si es necesario. Permanece unos minutos respirando tranquilamente.
🦋 Baddha Konasana (Mariposa) Juntar las plantas de los pies y dejar que las rodillas desciendan solo hasta donde resulte cómodo. Sin presionarlas.
👶 Balasana (Postura del niño) Llevar el tronco hacia delante sobre un cojín o almohadas, manteniendo las piernas sin que provoquen dolor.
🛌 Savasana (Relajación) Tumbarse boca arriba con apoyo bajo las rodillas, o de lado si es más confortable, relajando el cuerpo.
🔄 Movilidad suave de columna Movimientos lentos y pequeños de flexión y extensión, siempre dentro de un rango confortable.

Si una postura produce tirón, presión o dolor pélvico, se puede modificar utilizando apoyos, reducir el recorrido o simplemente descartarla. En los programas de yoga estudiados en mujeres con endometriosis se han utilizado precisamente bloques y cojines para adaptar las posturas y facilitar la comodidad en la zona pélvica y lumbar.

Una sesión puede ser muy sencilla: 5-10 minutos de respiración y relajación, algunos movimientos suaves y dos o tres posturas mantenidas durante unos minutos, terminando con descanso. No es necesario realizar una clase completa de yoga ni mantener posturas difíciles para obtener los posibles beneficios.

⚠️ Si existe dolor intenso o limitaciones anatómicas, determinadas posiciones pueden resultar incómodas. En ese caso, modifica la postura o descártala. El objetivo es encontrar movimientos que el cuerpo tolere.

🤸‍♀️ Pilates y estabilización lumbopélvica

El Pilates y los ejercicios de estabilización lumbopélvica pueden ser una opción cuando se busca trabajar de forma progresiva el control del tronco, la fuerza abdominal y lumbar y la coordinación del movimiento. En mujeres con endometriosis se ha estudiado el programa terapéutico Physio-EndEA, que comenzó con una fase de aprendizaje del control lumbopélvico y posteriormente incorporó ejercicios de estabilización junto con trabajo aeróbico, estiramientos y ejercicios de resistencia. Tras nueve semanas se observaron mejoras en la calidad de vida, la fuerza abdominal y lumbar y la estabilidad lumbopélvica.

Los ejercicios pueden realizarse de forma lenta y controlada, prestando atención a la respiración y evitando movimientos que provoquen dolor. Algunos de los ejercicios utilizados en este programa son:

📜 Roll up – Roll down Pasar de sentado a tumbado de forma controlada y sin brusquedad.
🔄 One leg circle Tumbada boca arriba, hacer círculos controlados con una pierna manteniendo la pelvis estable.
🦵 Side kicks Tumbada de lado, realizar movimientos de pierna adelante y atrás con estabilidad pélvica.
🪚 Saw (La sierra) Desde posición sentada, rotación suave del tronco acompañada de una flexión controlada.
💯 The Hundred Movimiento característico de brazos coordinado con la respiración y control abdominal.
🐾 Leg pull front Ejercicio de apoyo manteniendo el cuerpo estable mientras se moviliza una pierna.

Estos ejercicios no tienen que realizarse todos ni con la misma intensidad. El programa estudiado fue supervisado por profesionales y la progresión se adaptó diariamente. Por tanto, una persona con dolor, fatiga o alteraciones anatómicas puede necesitar menos repeticiones, menor rango o comenzar con ejercicios mucho más sencillos.

Pauta de inicio prudente: Comenzar por ejercicios de control y estabilidad antes de movimientos exigentes. En Physio-EndEA, inicialmente se enseñó a activar el transverso abdominal y el suelo pélvico, progresando luego hacia las extremidades.

No es necesario sentir dolor para que el ejercicio sea eficaz. Si un movimiento produce dolor no debería forzarse buscando ganar movilidad.

💪 Fortalecimiento y ejercicio de resistencia

El fortalecimiento muscular puede formar parte de un programa adaptado. El objetivo no es entrenar al máximo ni buscar una determinada carga, sino mejorar progresivamente la capacidad para realizar las actividades cotidianas y aumentar la fuerza allí donde exista debilidad.

Una forma de empezar es utilizar ejercicios con el propio peso corporal o con una resistencia ligera, trabajando de manera controlada. Por ejemplo:

  • 🪑 Sentarse y levantarse de una silla (usando brazos como apoyo si hace falta).
  • 🌉 Puentes de glúteos tumbada boca arriba elevando la pelvis si resulta cómodo.
  • 🦵 Abducción de cadera de lado o con banda elástica de baja resistencia.
  • 🚣‍♀️ Remo con banda elástica manteniendo una postura cómoda y movimiento lento.
  • 🚶‍♀️ Extensión de cadera de pie sujeto a superficie estable.
  • 🎯 Estabilización abdominal y lumbar priorizando el control antes que la carga.

No es necesario realizar todos estos ejercicios ni comenzar con varias series. Una persona con poca capacidad puede empezar con pocas repeticiones, resistencia muy ligera y descansos frecuentes, aumentando la carga cuando se tolere bien.

🏊‍♀️ Natación y ejercicio en el agua

Pueden ser alternativas interesantes dentro del movimiento adaptado, especialmente cuando las actividades fuera del agua generan molestias. El medio acuático permite realizar ejercicio aeróbico y movimientos de fortalecimiento con menor carga gravitatoria y menor impacto articular, facilitando la actividad en personas con dolor o limitaciones físicas.

No es necesario realizar sesiones intensas ni nadar durante largos periodos. También pueden utilizarse actividades como caminar dentro de la piscina, realizar desplazamientos suaves, ejercicios de movilidad o movimientos de brazos y piernas contra la resistencia del agua. La actividad puede comenzar con periodos cortos, alternando movimiento y descanso. En personas con mayor capacidad puede incorporarse la natación continua a intensidad moderada.

⚠️ Límites en el agua: La flotación facilita el movimiento pero no elimina el dolor por tracción, compresión o tensión. La flotabilidad no debe usarse para forzar amplitudes. Ante dolor pélvico intenso, adherencias o alteraciones anatómicas, determinados ejercicios en el agua pueden seguir siendo dolorosos y deben adaptarse o evitarse.

🚴‍♂️ Ejercicio aeróbico moderado

El ejercicio aeróbico moderado puede ser una opción para mejorar progresivamente la resistencia y la capacidad cardiorrespiratoria, siempre que resulte tolerable. Puede realizarse mediante caminata a paso ligero, bicicleta estática, bicicleta convencional, elíptica o ejercicios acuáticos.

No es necesario comenzar con sesiones largas. Se puede empezar con periodos breves de varios minutos, alternando actividad y descanso o distribuyendo la actividad en varios momentos del día. A medida que la tolerancia mejore, se puede aumentar primero la duración y posteriormente la intensidad.

🗣️ Referencia práctica ("Talk Test"): Utiliza una intensidad en la que puedas hablar mientras realizas la actividad, aunque respires algo más rápido. Si durante o después del ejercicio aparece un aumento importante del dolor pélvico, abdominal o lumbar, o una fatiga desproporcionada que persiste, reduce la duración e intensidad, aumenta descansos o cambia de actividad.

🧘‍♂️ Movilidad y estiramientos

Pueden formar parte del movimiento adaptado especialmente cuando existe sensación de rigidez, pérdida de movilidad o tensión muscular. Su objetivo no debería ser «estirar la endometriosis», sino mantener o recuperar el movimiento de las estructuras musculoesqueléticas que puedan movilizarse sin provocar dolor.

Pueden utilizarse movimientos suaves de pelvis, columna lumbar y torácica, caderas y extremidades, realizados lentamente y dentro de un rango cómodo. En personas con mayor tolerancia puede realizarse una pequeña rutina diaria (basculaciones pélvicas, movilidad de columna, rotaciones de cadera).

📌 Diferencia clave sobre adherencias y fibrosis: Es fundamental diferenciar la rigidez muscular de las restricciones por alteraciones anatómicas. En la endometriosis pueden existir fibrosis, adherencias y fijaciones. Intentar aumentar el rango mediante estiramientos intensos no «libera» la estructura; puede generar tracción sobre tejidos fijados y provocar dolor. Nunca se debe forzar un estiramiento doloroso.

🧩 Programas multimodales

Los programas multimodales combinan diferentes formas de ejercicio (fortalecimiento, aeróbico, movilidad, estiramientos y estabilización lumbopélvica). Son muy útiles para trabajar diferentes capacidades sin depender de un único tipo de ejercicio. Un ejemplo sencillo de organización incluye:

  1. Calentamiento y movilidad suave: 5-10 minutos de movimientos cómodos de columna, pelvis y caderas.
  2. Ejercicio aeróbico: Caminar, bicicleta o agua durante unos minutos tolerables.
  3. Fortalecimiento: Ejercicios sencillos para piernas, brazos y tronco con propio peso o bandas ligeras.
  4. Estabilización lumbopélvica: Control del tronco y pelvis evitando posiciones dolorosas.
  5. Movilidad o estiramientos suaves: Al final si ayudan a reducir rigidez.
  6. Descanso: Pausas durante la sesión y recuperación final.

💡 No es necesario hacer todos los componentes en cada sesión. La intensidad y la estructura pueden adaptarse según el dolor o la fatiga de cada día.

Higiene del sueño

🌙 La relación entre sueño, dolor y fatiga

Los problemas de sueño son muy frecuentes en la endometriosis. Una revisión sistemática de 2023 encontró una asociación entre la enfermedad y las alteraciones del sueño en la mayoría de los estudios incluidos, y señaló que el sueño se encuentra estrechamente relacionado con el dolor, la fatiga y la calidad de vida.

Esta relación parece funcionar en ambas direcciones: el dolor puede dificultar conciliar o mantener el sueño, mientras que dormir mal puede contribuir a una mayor sensibilidad al dolor y a una mayor sensación de cansancio. En mujeres con endometriosis también se ha observado una peor calidad del sueño y una relación entre la intensidad del dolor y la calidad del descanso.

7 de cada 10 mujeres

Una revisión y metaanálisis publicada en 2024 (16 estudios y más de 2.500 participantes) estimó que aproximadamente el 70% de las mujeres con endometriosis presentan algún tipo de alteración del sueño.

📌 Mejorar el sueño no debería considerarse un consejo secundario ni una cuestión de tener buenos hábitos. Cuando existen problemas de sueño persistentes, merecen ser identificados y tratados como parte del manejo de la enfermedad.

🛌 ¿Qué puede ayudar a dormir mejor?

Algunas medidas sencillas que pueden favorecer el descanso incluyen:

  • Horarios regulares: Intentar mantener horarios relativamente regulares para acostarse y levantarse, especialmente cuando el horario de sueño está muy desorganizado.
  • Rutina de desconexión: Reservar un periodo de tranquilidad antes de acostarse, evitando actividades especialmente estimulantes.
  • 🌡️ Ambiente adecuado: Mantener el dormitorio oscuro, silencioso y a una temperatura confortable. Lo importante es que el ambiente facilite el descanso.
  • 📱 Uso de pantallas: Reducir el uso de móviles, ordenador o televisión inmediatamente antes de dormir si se observa que interfieren con el descanso.
  • 🛋️ Postura y apoyos: Evitar que el dolor determine continuamente la postura durante la noche. Puede probarse a dormir de lado, boca arriba o con almohadas de apoyo según cual resulte más confortable.

🚨 Tratamiento médico del dolor nocturno

Cuando el dolor nocturno sea el motivo de los despertares, lo prioritario no debería ser simplemente mejorar la higiene del sueño, sino conseguir un tratamiento adecuado del dolor. Si el dolor impide dormir de forma habitual, conviene comunicarlo al equipo sanitario para valorar el tratamiento analgésico y de la propia endometriosis.

Criterio fundamental: Una mujer que se despierta repetidamente porque le duele no tiene un problema que vaya a solucionarse simplemente apagando el móvil antes de acostarse. La higiene del sueño puede ayudar, pero no sustituye el tratamiento de una enfermedad que está provocando dolor nocturno.

🩺 Cuando el problema es persistente

Si existen dificultades para conciliar el sueño, despertares frecuentes, sueño poco reparador o somnolencia y fatiga durante el día de manera continuada, merece la pena comentarlo con un profesional sanitario. En la endometriosis, el sueño alterado puede formar parte de un círculo en el que dolor, fatiga y mal descanso se retroalimentan, por lo que abordar el sueño puede formar parte de una atención más completa.

💡 Factores orgánicos en el mal descanso: No debe asumirse automáticamente que dormir mal es consecuencia del estrés o de una mala higiene del sueño. El dolor, los síntomas gastrointestinales, la necesidad de levantarse durante la noche, los cambios hormonales, los medicamentos y otros problemas de salud también pueden interferir directamente con el descanso.

Manejo del estrés

El manejo del estrés puede ser una herramienta complementaria para mejorar el bienestar y algunos síntomas asociados a la endometriosis. Las intervenciones estudiadas incluyen mindfulness, meditación, relajación muscular progresiva y programas de reducción del estrés, y se han asociado con mejoras en aspectos como el dolor, la calidad de vida, la ansiedad, la depresión y el bienestar emocional.

🌿 ¿Cómo actúa el manejo del estrés en el cuerpo?

Parte de estos beneficios puede explicarse porque el estrés mantenido puede aumentar la tensión muscular, alterar el sueño y activar de forma persistente los sistemas de respuesta al estrés del organismo, factores que pueden contribuir a una mayor carga de síntomas en personas que ya conviven con dolor crónico.

Las técnicas de relajación y mindfulness pueden favorecer una reducción de esta activación, disminuir la tensión muscular y facilitar el descanso. Además, algunas intervenciones pueden ayudar a modificar la forma en que se responde al dolor y mejorar la capacidad para afrontarlo, lo que puede traducirse en una menor interferencia del dolor en la vida cotidiana.

Importante: Esto no significa que el estrés sea la causa del dolor ni que el dolor sea psicológico: se trata de actuar sobre factores que pueden empeorar o mantener parte de la carga de síntomas.
Paso a Paso

Estrategias Sencillas para Empezar

Para empezar, no es necesario realizar una práctica larga ni complicada.

🌬️ Respiración tranquila (5 min)

Buscar una posición cómoda y realizar respiraciones lentas, sin intentar respirar más profundamente de lo que resulte natural. Puede hacerse al levantarse, antes de dormir o durante un momento de tensión.

🧘‍♀️ Relajación muscular progresiva

Tumbarse o sentarse cómodamente y contraer suavemente durante unos segundos diferentes grupos musculares (manos, hombros, mandíbula, abdomen, piernas) para después relajarlos. Si alguna zona resulta dolorosa, se puede omitir.

🍃 Mindfulness breve

Dedicar 5-10 minutos a prestar atención a la respiración, las sensaciones corporales o los sonidos del entorno, sin necesidad de intentar dejar la mente en blanco.

🎧 Meditación guiada

Utilizar una grabación para realizar sesiones cortas de relajación. Puede resultar útil cuando es difícil practicar por cuenta propia.

☕ Momento de desconexión

Reservar diariamente unos minutos para una actividad tranquila que resulte agradable (escuchar música, leer, dibujar, estar en calma). No todo tiene que consistir en una técnica estructurada.

🌸 Adaptarlo a los días malos

Cuando el dolor o la fatiga sean intensos, la práctica puede hacerse tumbada, sentada o incluso durante unos pocos minutos. No es necesario completar una sesión entera para que tenga beneficio.

💡 Recomendación práctica: Una forma sencilla de empezar puede ser elegir una sola estrategia y practicarla durante 5-10 minutos al día. Si resulta útil y cómoda, puede mantenerse o ampliarse progresivamente. Si una técnica genera malestar o se convierte en otra obligación, puede cambiarse por otra.
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