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Adopción y Método ROPA

Maternidades compartidas y filiación:
Método ROPA y adopción

No todas las historias de maternidad arrancan en una clínica de fertilidad convencional ni dependen de la genética propia. Existen vías alternativas que transforman radicalmente la forma de construir una familia: la adopción, concebida como un pilar fundamental de protección a la infancia; y el método ROPA, un procedimiento médico diseñado específicamente para que las parejas de mujeres compartan de manera activa y física el proceso de gestación de un bebé.

Hablamos de dos realidades abismalmente distintas. Una es un entramado jurídico de protección social donde el único derecho que prevalece es el del niño a tener una familia, la otra es pura medicina reproductiva.

Sin embargo, ambas comparten un denominador común demoledor: están atravesadas por esperas que se miden en años, laberintos legales sumamente estrictos y una inmensa falta de cobertura pública que exige desterrar muchos mitos.

La adopción: un derecho del menor,
no un atajo a la maternidad

Antes de desgranar trámites o papeleos, hay que asentar una realidad jurídica y ética innegociable: la adopción no es una sucursal del mercado reproductivo ni un parche diseñado para curar la infertilidad. Su única finalidad legal es proporcionar una familia estructurada y segura a un menor que ha quedado en situación de desamparo.

Entender este matiz cambia por completo la perspectiva sobre los tiempos de espera y el perfil de los menores. Desarma la visión mercantilista del deseo de ser madre y pone en el centro el único derecho que verdaderamente importa aquí: el interés superior del niño a tener una familia, no el deseo adulto a tener un hijo.

MARCO JURÍDICO E IDONEIDAD

Las reglas del juego y el filtro psicosocial

Criterios básicos (Ley 13/2005)

Se exige tener un mínimo de 25 años (en parejas, basta con uno) y una diferencia de edad con el menor de entre 16 y 45 años. No existen restricciones por estado civil ni orientación sexual: mujeres solteras y parejas del mismo sexo tienen exactamente el mismo derecho a la adopción que un matrimonio heterosexual.

El Certificado de Idoneidad

Es un dictamen emitido por los servicios sociales autonómicos tras una exhaustiva evaluación. No buscan la perfección, sino garantizar que posees la madurez emocional, la solvencia económica y la red de apoyo necesarias para reparar el daño afectivo y el trauma previo del menor.

SESGO CAPACITISTA E INSTITUCIONAL

Doble condena: abandonadas por la sanidad, juzgadas por servicios sociales

Nadie pone en duda que lo primero es el menor y su derecho a tener un hogar. Eso es indiscutible. Sin embargo, a la hora de la verdad, las evaluaciones para adoptar se han convertido en una especie de tribunal que castiga a quienes no encajan en su molde de salud "perfecta". Vivir con una enfermedad crónica te convierte automáticamente en sospechoso; te cuelgan el cartel de "incapaz de criar" basándose en prejuicios absurdos, da igual si eres hombre o mujer.

Pero si eres mujer, la bofetada es doble y la injusticia mucho más cruel. Primero te enfrentas a un sistema sanitario que te ignora. Te pasas años aguantando dolores, suplicando que te hagan caso, para que al final te diagnostiquen tarde y mal algo como la endometriosis. Básicamente, la medicina te deja a tu suerte. Y tiempo después, cuando decides que quieres dar amor y adoptar, llegan los servicios sociales, cogen ese mismo historial médico que la sanidad no quiso investigar ni tratar adecuadamente, y lo usan como arma para quitarte la idoneidad.

Es una trampa macabra, el ejemplo perfecto de cómo el Estado te machaca por dos lados. Este filtro basado en puros prejuicios tiene consecuencias irreparables: le están robando a un niño, que ya está en situación de desamparo, la oportunidad de crecer con una madre y una red familiar que darían lo que fuera por él. Y al mismo tiempo, terminan de destrozar psicológicamente a una mujer que solo recibe golpes institucionales. El resumen es demoledor: la sanidad pública te abandona y no te trata tu patología adecuadamente, y los servicios sociales utilizan las secuelas de ese abandono para castigarte y decirte que no sirves para ser madre.

El mapa de la adopción: nacional frente a internacional

ESCENARIO ADOPCIÓN NACIONAL (ESPAÑA) ADOPCIÓN INTERNACIONAL
Gasto económico El trámite es absolutamente gratuito (derecho público). Solo se asumen gastos menores de burocracia (300€ - 1.000€). Exige un inmenso desembolso (6.000€ - 30.000€) disparado por agencias intermediarias, viajes y traducciones.
Tiempos de espera Burocracia lenta y lista de familias saturada. Es habitual enfrentarse a demoras de entre seis y nueve años. Baila al ritmo de la geopolítica. Suele ser más ágil, pero depende de los convenios bilaterales activos con España.
Perfil del menor Apenas existen bebés sanos. La mayoría son menores mayores, grupos de hermanos o niños con necesidades especiales. Lo dicta el país de origen. Muchas naciones prohíben por ley la adopción a mujeres solteras o familias homoparentales.

El desplome de las cifras: la realidad tras el mito

Existe un dato que altera por completo la conversación: la adopción internacional ha sufrido un desplome histórico. En 2004 se cerraron más de 5.500 adopciones extranjeras; en 2023, la cifra apenas llegó a 190 expedientes (una caída superior al 90%).

¿Qué ha provocado esta parálisis? Por un lado, el endurecimiento lógico de leyes locales para evitar el desarraigo de los menores. Por otro, España ha bloqueado países (Rusia, Ucrania, Etiopía) ante flagrantes faltas de transparencia, corrupción y sospechas de tráfico de menores. El cierre de fronteras frena dinámicas neocoloniales donde países ricos extraían menores de naciones empobrecidas bajo dudosas garantías éticas.

Si la adopción es tu plan para la maternidad, borra la idea de las "listas de bebés esperando familia". El sistema prioriza el acogimiento temporal y la reunificación biológica. Solo cuando esa vía fracasa irreversiblemente, se adopta. La ley está escrita para proteger la vida del niño, no para satisfacer nuestro reloj biológico.

Método ROPA: maternidad compartida
entre parejas de mujeres

El método ROPA (Recepción de Ovocitos de la Pareja) representa un hito en la medicina reproductiva. Es una técnica diseñada en exclusiva para parejas de mujeres cuyo gran valor radica en permitir a ambas involucrarse biológica y físicamente en la creación de su hijo/a, rompiendo el esquema tradicional de "donante" y "receptora".

Aquí hay una maternidad encarnada a dos tiempos: una mujer aporta su carga genética a través de la extracción de sus óvulos, y la otra pone el cuerpo para gestar activamente el embarazo (tras fecundar los óvulos en el laboratorio con semen de donante). Cuando el bebé nace, ambas son reconocidas legalmente como madres.

El peaje heteronormativo: la obligación del matrimonio

Existe un detalle jurídico que expone el sesgo del sistema. La Ley 14/2006 exige que la donación de óvulos sea anónima, pero hace una excepción si usas los de tu "cónyuge".

Dado que en el método ROPA sabes perfectamente de quién es el óvulo, la interpretación de la norma exige que ambas mujeres estén legalmente casadas. Ser pareja de hecho no sirve. El Estado utiliza el matrimonio como salvoconducto, disciplinando a las familias lésbicas a pasar por el aro tradicional si quieren inscribir a su bebé con la doble maternidad y esquivar el humillante proceso de que la madre gestante tenga que adoptar legalmente al hijo biológico de su propia pareja.

La fractura de clase: expulsadas de la sanidad pública

Desde 2021, la sanidad pública corrigió un agravio histórico y empezó a ofrecer FIV a parejas de mujeres. Sin embargo, el método ROPA quedó totalmente fuera de la ecuación.

La justificación burocrática alega que compartir la maternidad es una "decisión personal" y no el tratamiento de una infertilidad diagnosticada. Esta pirueta administrativa expulsa a estas familias de la Seguridad Social y las empuja al sector privado, donde un ciclo de ROPA cuesta entre 5.900 y 6.300 euros.

Una contradicción flagrante: el Estado reconoce tus derechos reproductivos sobre el papel, pero los convierte en un privilegio de clase supeditado al saldo de tu cuenta bancaria.

Una mirada de conjunto

SESGO CAPACITISTA E INSTITUCIONAL

La doble condena: cuando la enfermedad crónica te arrebata la idoneidad

Aunque el objetivo legal del Certificado de Idoneidad es proteger al menor, en la práctica los servicios sociales actúan a menudo como un tribunal capacitista. Las administraciones exigen a las futuras madres un estándar de perfección física y emocional completamente irreal, castigando perfiles que serían extraordinarios para la crianza.

Convivir con una patología crónica, como la propia endometriosis, se utiliza frecuentemente como motivo de exclusión o penalización severa en los informes psicosociales. Los evaluadores aplican un filtro médico obsoleto, asumiendo mediante puros prejuicios que la enfermedad invalida a la mujer para cuidar de un menor, ignorando por completo la brutal resiliencia, madurez y redes de apoyo que estas pacientes desarrollan precisamente por haber hecho frente a su diagnóstico.

Es la máxima expresión del abandono estructural: el sistema público de salud no investiga tu enfermedad ni la aborda como debe, y acto seguido, el sistema de servicios sociales utiliza ese mismo diagnóstico para declararte "no idónea" y cerrarte la puerta de la adopción.

La adopción y el método ROPA terminan compartiendo un mismo laberinto estructural. Ninguna de las dos vías cuenta con un respaldo verdaderamente pleno por parte del sistema público, obligando a las mujeres a sortear el abandono institucional a golpe de talonario: financiando despachos de abogados, recurriendo a agencias internacionales o asumiendo créditos asfixiantes para pagar clínicas privadas.

LA VÍA ADOPTIVA

El triunfo del estado del bienestar

En la adopción, los años de espera responden a una escasez real de menores desamparados. Esto no es un fracaso burocrático, es un éxito rotundo de las políticas de protección social.

Los menores no son un bien de consumo destinado a paliar la frustración reproductiva del primer mundo. El freno a la adopción internacional paraliza dinámicas de extractivismo neocolonial, recordándonos una máxima innegociable: jamás se debe fabricar o forzar el desamparo de un menor para satisfacer el deseo de unos adultos.

EL MÉTODO ROPA

La penalización de la diversidad

En el método ROPA, por el contrario, la exclusión responde a un criterio administrativo sesgado y obsoleto que perpetúa una doble discriminación institucional.

Expulsar a estas familias de la sanidad pública bajo la excusa de que no hay una "infertilidad clásica" diagnosticada no es un error de gestión, es una decisión política. Significa delegar nuestros derechos reproductivos al libre mercado, castigando económicamente la diversidad familiar y convirtiendo la maternidad compartida en un absoluto privilegio de clase.

Ambas realidades, aunque abismalmente distintas en su origen, exigen una misma respuesta colectiva: sacar la maternidad de las lógicas del mercado y exigir políticas públicas que protejan la vida sin mercantilizarla.

Bibliografía

Código Civil español, artículos 175 y siguientes.

Ley Orgánica 26/2015, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia.

Ley 54/2007, de Adopción Internacional.

Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida.

Ley 13/2005, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio.

Ministerio de Juventud e Infancia. Boletín de datos estadísticos de medidas de protección a la infancia y adolescencia, 2023-2025.

eldiario.es. Las adopciones internacionales en España se reducen un 90% en la última década (2024).

Newtral. Las adopciones internacionales en España caen un 94% en 20 años (2024).

infoLibre. El método ROPA, la maternidad entre parejas de mujeres a la que solo se accede en clínicas privadas (2024).

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