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NUTRICIÓN ANTIINFLAMATORIA

Resistencia a la insulina y endometriosis

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María González

Responsable Comunicación Interna • Endosur Fem

«Enfermera por una sanidad justa, libre de discriminación y basada en la evidencia científica. Comprometida con erradicar el sesgo de género de las consultas y defender un modelo de salud pública donde el dolor de las mujeres no se normalice, sino que se investigue y se trate con dignidad.»

La resistencia a la insulina es una alteración metabólica mucho más compleja que un simple problema de glucosa y puede afectar a distintos órganos y sistemas.

Pero ¿qué relación puede existir entre la resistencia a la insulina y la endometriosis? ¿Puede una influir en la otra? Repasamos qué dice la evidencia científica.

¿Qué es la resistencia a la insulina?

Para comprender qué es la resistencia a la insulina, primero hay que entender el papel que desempeña la insulina en el metabolismo de la glucosa.

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La insulina: la llave del metabolismo

Es una hormona producida por las células beta del páncreas. Su función es coordinar la respuesta del organismo a la disponibilidad de nutrientes, especialmente después de las comidas.

Cuando ingerimos alimentos que contienen hidratos de carbono, estos son digeridos y sus componentes son absorbidos en el intestino. Una parte importante de estos hidratos de carbono termina incorporándose a la circulación sanguínea en forma de glucosa, lo que provoca un aumento de la glucemia. En respuesta, las células beta del páncreas liberan insulina al torrente sanguíneo.

La insulina actúa como una señal metabólica que indica a diferentes tejidos que hay nutrientes disponibles tras la ingesta y coordina cómo deben utilizarse o almacenarse. En el sistema musculoesquelético, uno de sus principales efectos es favorecer la captación de glucosa para que pueda utilizarse para obtener energía o almacenarse en forma de glucógeno.

En el tejido adiposo, favorece la captación de glucosa y el almacenamiento de energía en forma de triglicéridos, al mismo tiempo que inhibe la lipólisis y limita la liberación de ácidos grasos libres a la circulación. En el hígado, favorece el almacenamiento de glucosa como glucógeno y, después de una comida, reduce la producción y liberación de glucosa hacia la sangre.

De esta manera, la acción conjunta de la insulina sobre estos tejidos favorece la retirada de glucosa de la circulación y reduce la cantidad de glucosa que el hígado libera a la sangre. Como resultado, la concentración de glucosa en sangre disminuye después de la comida y vuelve progresivamente hacia el rango fisiológico, contribuyendo al mantenimiento de la glucemia dentro de unos límites adecuados.

¿Cómo funciona la señal de la insulina dentro de la célula?

Para ejercer sus efectos, la insulina se une al receptor de insulina, una proteína situada en la superficie de la célula. Podemos imaginarlo como un interruptor que recibe la señal de la insulina y la transmite hacia el interior. Esta señal pasa de una proteína a otra mediante una cascada específica:

Ruta de señalización molecular
Insulina
➔
Receptor
➔
IRS
➔
PI3K
➔
AKT

En el músculo y el tejido adiposo, esta cadena de señalización hace que los transportadores de glucosa GLUT4, que se encuentran dentro de la célula, sean trasladados hasta su superficie. Es como si la señal de la insulina llevara las puertas de entrada de glucosa hasta la membrana celular. Una vez allí, GLUT4 permite que la glucosa entre en la célula. Este proceso se denomina translocación de GLUT4.

En el hígado, la misma vía de señalización regula otros procesos fundamentales, entre ellos la síntesis de glucógeno y la inhibición de la producción de glucosa.

Cuando las células dejan de responder adecuadamente

La resistencia a la insulina aparece cuando una determinada concentración de esta hormona provoca una respuesta menor de la esperada en los tejidos. A nivel molecular, el problema se encuentra en la transmisión de la señal dentro de la célula. Aunque la insulina se una a su receptor, la señal puede perder intensidad a lo largo de la vía PI3K/AKT.

⚠️
Fallo de movilización de GLUT4 e hiperinsulinemia

Cuando la señal pierde intensidad, los mecanismos que movilizan las vesículas con GLUT4 funcionan peor: llega menos GLUT4 a la membrana y entra menos glucosa a la célula. Además, en el hígado AKT no logra inhibir la producción de glucosa, por lo que el órgano continúa liberándola a la sangre. Como compensación, el páncreas secreta más insulina, dando lugar a la hiperinsulinemia.

De la resistencia a la insulina a la prediabetes y la diabetes tipo 2

En las primeras etapas, aunque las células respondan peor a la insulina, el páncreas consigue mantener la glucosa en sangre dentro de los valores normales fabricando más cantidad. El problema aparece cuando esta capacidad de compensación se agota.

1 Resistencia inicial

Hiperinsulinemia compensatoria. La glucemia se mantiene dentro de los rangos normales a costa de una mayor producción pancreática.

2 Prediabetes Reversible

La compensación es insuficiente. La glucosa supera los niveles normales sin llegar a umbral de diabetes. Momento clave para actuar con estilo de vida.

3 Diabetes Tipo 2

Se alcanzan valores diagnósticos. El organismo pierde la capacidad de mantener el control glucémico de manera autónoma.

Factores de riesgo

La resistencia a la insulina es multifactorial: puede aparecer por la combinación de predisposición genética, cambios hormonales, enfermedades, hábitos de vida y determinados medicamentos. Una persona puede desarrollar resistencia a la insulina aun sin presentar todos los factores considerados típicos.

🧩

Abordaje integral: Al ser un proceso multifactorial, la evaluación no debe centrarse únicamente en el peso o la glucosa en ayunas, sino en el conjunto de señales hormonales, metabólicas y sintomáticas del organismo.

🧬

Predisposición genética y antecedentes familiares

La genética tiene un papel importante en la sensibilidad a la insulina. Existen variantes genéticas que afectan directamente a la señalización de la insulina, al funcionamiento del tejido adiposo y al metabolismo de la glucosa. Por eso, tener familiares con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2 puede reflejar una susceptibilidad metabólica heredada.

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Síndrome de Ovario Metabólico Poliendocrino (SOMP)

La resistencia a la insulina es una alteración metabólica muy presente en el SOMP y su frecuencia estimada se sitúa aproximadamente en un 85%.

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Factores reproductivos y hormonales

Algunas características de la historia reproductiva de las mujeres se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, entre ellas una menarquia muy temprana o tardía, una menopausia precoz, una vida reproductiva más corta, la histerectomía o la ooforectomía, así como determinados antecedentes obstétricos, como un mayor número de embarazos, una edad temprana en el primer parto, antecedentes de aborto espontáneo o de muerte fetal. El uso de terapia hormonal sustitutiva también se ha relacionado con un mayor riesgo.

⏳

Menopausia

Se cree que los estrógenos ejercen un efecto protector frente a la resistencia a la insulina. Por ello, su disminución durante la transición menopáusica, junto con los cambios en la distribución de la grasa corporal, puede favorecer una mayor resistencia a la insulina y una mayor acumulación de grasa abdominal y visceral.

🔥

Inflamación crónica y enfermedades metabólicas

La inflamación persistente puede interferir con la señalización de la insulina y favorecer su resistencia. Además, algunas enfermedades metabólicas, como la enfermedad hepática metabólica, también pueden contribuir a desarrollar resistencia a la insulina.

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Antecedentes de diabetes gestacional

Durante el embarazo aumenta fisiológicamente la resistencia a la insulina, lo que puede desenmascarar alteraciones metabólicas previamente sutiles. La diabetes gestacional aparece cuando el organismo no consigue compensar adecuadamente este aumento de resistencia. Asimismo, haber tenido diabetes gestacional se asocia con un mayor riesgo posterior de alteraciones metabólicas y diabetes tipo 2.

🌙

Dormir poco de forma habitual

La falta crónica de sueño puede disminuir la sensibilidad a la insulina y alterar la regulación del metabolismo de la glucosa. También puede modificar los mecanismos que regulan el hambre y la saciedad y favorecer un estado inflamatorio, contribuyendo a un entorno metabólico menos favorable.

🛋️

Sedentarismo o periodos prolongados de inactividad

La inactividad prolongada reduce la demanda de glucosa del músculo y puede disminuir la eficacia de esta señalización, además de alterar el metabolismo energético y la función mitocondrial. Al mismo tiempo, se pierde parte del estímulo que produce la contracción muscular, capaz de favorecer la entrada de glucosa mediante mecanismos parcialmente independientes de la insulina.

🔬

Mayor cantidad de tejido adiposo y disfunción molecular

Cuando se acumula un exceso de tejido adiposo, especialmente de grasa visceral, los adipocitos (las células que almacenan la grasa) pueden agrandarse y volverse disfuncionales. En estas condiciones liberan más ácidos grasos libres y sustancias inflamatorias como TNF-α e IL-6, que favorecen un estado de inflamación crónica.

Estas señales pueden activar vías celulares como JNK y NF-κB, que modifican las proteínas IRS necesarias para transmitir la señal de la insulina y reducen la eficacia de la vía PI3K/AKT. Además, cuando el tejido adiposo ya no puede almacenar los lípidos de forma adecuada, parte de ellos puede acumularse en otros tejidos, como el hígado y el músculo, donde se forman metabolitos lipídicos que interfieren todavía más con la señalización de la insulina.

Medicamentos que pueden favorecer la resistencia a la insulina

⚖️

Nota importante: Algunos medicamentos pueden reducir la sensibilidad a la insulina o alterar el metabolismo de la glucosa. Esto no significa que deban suspenderse, ya que sus beneficios pueden ser muy superiores al riesgo metabólico. Cualquier cambio de tratamiento debe valorarse con tu equipo médico.

Glucocorticoides

Fármacos: Prednisona, prednisolona, dexametasona.

Es uno de los grupos que con mayor claridad aumenta los niveles de glucosa, pudiendo incrementar el riesgo de diabetes casi al doble según la dosis, tipo y duración.

Antidepresivos

Fármacos: Amitriptilina, nortriptilina, imipramina.

Evidencia reciente (revisiones de 2026) vincula el uso de ciertos antidepresivos tricíclicos con alteraciones de la sensibilidad a la insulina a corto y largo plazo.

Antipsicóticos

Fármacos: Clozapina, olanzapina (segunda generación).

Pueden alterar el metabolismo de la glucosa, disminuir su captación tisular y modificar la secreción pancreática de insulina en células β.

Betabloqueantes

Fármacos: Atenolol, propranolol.

Pueden reducir la sensibilidad a la insulina y, en algunos casos, contribuir al aumento de peso, potenciando la alteración metabólica.

Impacto de la resistencia a la insulina en el organismo

La resistencia a la insulina puede avanzar durante años sin producir síntomas evidentes mientras el páncreas consiga compensar. Sin embargo, la alteración continuada de la señalización y la hiperinsulinemia terminan afectando a múltiples sistemas:

🫀

Corazón y Vasos Sanguíneos

Altera la función del endotelio dificultando la producción de óxido nítrico. Esto favorece la rigidez arterial, hipertensión, aterosclerosis y dislipidemia.

🧠

Cerebro y Función Cognitiva

Altera el metabolismo cerebral de la glucosa, relacionándose con niebla mental, agotamiento, fallos de concentración y mayor riesgo de alzhéimer (enfermedad con mayor prevalencia en mujeres).

🫁

Hígado

Estrechamente ligada al hígado graso (esteatosis metabólica), pudiendo evolucionar hacia inflamación, fibrosis y cirrosis.

🩺

Riñones

Asociada a un mayor riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica a largo plazo, aun partiendo de una función renal previa normal.

🧬

Procesos Tumorales

La hiperinsulinemia estimula vías de crecimiento celular, inflamación crónica y estrés oxidativo que pueden favorecer el desarrollo y progresión tumoral.

✨

Piel

Se manifiesta con acantosis nigricans (zonas oscuras y aterciopeladas en cuello, axilas o ingles) y mayor frecuencia de acrocordones (pequeños fibromas benignos).

Hipoglucemia reactiva y glucemia después de comer

📉 Hipoglucemia reactiva (2 a 4 horas tras la ingesta)

Ocurre cuando el páncreas libera una cantidad excesiva de insulina o esta permanece elevada durante demasiado tiempo. Al bajar la glucosa en sangre, la insulina circulante continúa empujando la glucosa hacia las células, provocando un descenso por debajo de lo normal.

Temblor Sudoración Hambre intensa Debilidad Mareo Palpitaciones Ansiedad

La importancia del control posprandial: Una glucemia en ayunas normal no garantiza una respuesta metabólica adecuada. Las mujeres presentan con mayor frecuencia alteraciones de la glucemia después de comer (tras sobrecarga de glucosa), mientras que en hombres es más común la alteración en ayunas. Por ello, en ciertos casos una prueba de tolerancia a la glucosa resulta clave para detectar desequilibrios no visibles en análisis convencionales.

Endometriosis y resistencia a la insulina: ¿qué dice la ciencia?

Estudio de Cohorte (Diabetologia)

Riesgo incrementado de Diabetes Tipo 2

Un estudio sobre 2.939.364 mujeres (con un seguimiento medio de 10,8 años) reveló que aquellas con diagnóstico de endometriosis (99.978 mujeres, el 3,4%) presentaron un 46% más de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

📍 La asociación más fuerte se observó en casos con localizaciones atípicas u ‘otras localizaciones’ (cicatrices, ombligo, pulmón, tracto gastrointestinal o pared abdominal).

Aunque algunos estudios no observan esta asociación de forma global, sí identifican mayor riesgo en subgrupos específicos, como mujeres con IMC inferior a 30 kg/m² (sin obesidad) o sin antecedentes de infertilidad ni diabetes gestacional.

1
Inflamación crónica sistémica

La actividad inflamatoria continua de la endometriosis comparte vías de señalización con el desarrollo de la resistencia a la insulina.

2
Estrés oxidativo (ROS)

El desequilibrio entre especies reactivas de oxígeno y la capacidad antioxidante del organismo altera las rutas metabólicas y el perfil lipídico.

¿Puede la resistencia a la insulina empeorar la endometriosis?

La relación no funciona en una sola dirección. La hiperinsulinemia y el entorno metabólico alterado pueden alimentar la progresión de la endometriosis a través de varias vías:

  • Vía PI3K/AKT/mTOR y estimulación de IGF-1: La insulina y los factores de crecimiento similares a la insulina (IGF) comparten rutas celulares. En células endometriósicas, su activación estimula la proliferación, migración e invasión del tejido.
  • Desequilibrio hormonal y andrógenos: La hiperinsulinemia favorece la producción de andrógenos y altera la proporción entre estrógenos y progesterona, creando un ambiente endocrino propicio para la persistencia de las lesiones.
  • Retroalimentación inflamatoria: La resistencia a la insulina mantiene un tono inflamatorio de fondo que favorece el avance del proceso endometriósico.
💜

La fatiga no es un síntoma que debamos normalizar

Que el agotamiento sea habitual en la endometriosis no significa que deba asumirse como una condena. Cuando una paciente sufre una fatiga persistente o incapacitante, es imprescindible reevaluar sus causas sin recurrir a «diagnósticos de cajón de sastre».

La resistencia a la insulina es una alteración metabólica evaluable y tratable. Exigimos una práctica médica con perspectiva de género que reconozca que los factores de riesgo metabólico en las mujeres no siguen los patrones androcéntricos tradicionales. Tu cansancio merece investigación, escucha y abordaje integral.

📚 Bibliografía y referencias científicas
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