CIENCIA
Riesgo cardiovascular en el Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP)

María González
Responsable Comunicación Interna • Endosur Fem
«Enfermera por una sanidad justa, libre de discriminación y basada en la evidencia científica. Comprometida con erradicar el sesgo de género de las consultas y defender un modelo de salud pública donde el dolor de las mujeres no se normalice, sino que se investigue y se trate con dignidad.»
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de mortalidad entre las mujeres a nivel mundial. En este contexto, el Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP) constituye una de las endocrinopatías más frecuentes y se asocia a un riesgo cardiovascular significativamente mayor que el de la población general. Sin embargo, pese a que existe una sólida evidencia científica al respecto, la relación entre el SOMP y el riesgo cardiovascular continúa siendo profundamente infravalorada en el ámbito de la cardiología, en un patrón de invisibilización que no puede desligarse del hecho de que sea una enfermedad que afecta exclusivamente a mujeres.
La evidencia científica: Metaanálisis de 1,06 millones de mujeres
Un metaanálisis publicado en 2024 que incluyó 20 estudios y más de 1,06 millones de mujeres (369.317 con SOMP y 692.963 sin SOMP) encontró una mayor incidencia de enfermedad cardiovascular en las mujeres con SOMP. En concreto:
Aclaración sobre la mortalidad cardiovascular: En cambio, no se observó un aumento significativo de la mortalidad cardiovascular en las mujeres con SOMP. Sin embargo, este resultado debe interpretarse con cautela, ya que la evidencia disponible sobre mortalidad cardiovascular fue limitada y poco concluyente, entre otros motivos por las características y el seguimiento de las participantes y por las diferencias en la atención y el manejo de los factores de riesgo cardiovascular.
¿Y por qué aumenta el riesgo cardiovascular?
El aumento del riesgo cardiovascular asociado al SOMP es multifactorial y resulta de la interacción entre alteraciones metabólicas, hormonales y procesos inflamatorios, entre otros.
Red de interacción cardiometabólica en el SOMP
⚖️ Obesidad y distribución de la grasa
El sobrepeso y la obesidad son más frecuentes en mujeres con SOMP y pueden verse favorecidos por la resistencia a la insulina, el hiperandrogenismo y una mayor acumulación de grasa visceral, entre otros factores. Esta distribución de la grasa favorece la inflamación y las alteraciones metabólicas, contribuyendo al aumento del riesgo cardiovascular.
Sin embargo, el riesgo cardiovascular del SOMP no se limita a las mujeres con obesidad. Las mujeres con normopeso también pueden presentar una mayor acumulación de grasa abdominal y resistencia a la insulina, así como alteraciones del perfil lipídico y de la tensión arterial, además de alteraciones cardiovasculares. Por ello, el IMC por sí solo no descarta el riesgo cardiometabólico asociado al SOMP, y las guías internacionales recomiendan valorar los factores de riesgo cardiovascular en todas las mujeres con SOMP, independientemente de su edad o IMC.
🩸 Resistencia a la insulina
La resistencia a la insulina altera el metabolismo de la glucosa y se relaciona con hipertensión, dislipidemia (alteración del colesterol y los triglicéridos), disfunción endotelial (deterioro de los vasos sanguíneos) y aterosclerosis (acumulación de placas en las arterias), aumentando el riesgo cardiovascular.
Además, favorece la inflamación sistémica y el estrés oxidativo, producido por un exceso de especies reactivas de oxígeno que pueden dañar las células. Por otra parte, la insulina puede estimular la producción de andrógenos, contribuyendo al hiperandrogenismo y al síndrome metabólico (conjunto de factores como exceso de grasa abdominal, hipertensión y alteraciones de la glucosa y los lípidos que aumentan el riesgo cardiovascular).
🔥 Inflamación y estrés oxidativo
La inflamación puede favorecer la disfunción endotelial, la dislipidemia y la aterosclerosis, aumentando el riesgo cardiovascular. Además, existe un desequilibrio entre sustancias oxidantes y antioxidantes que puede provocar daño celular y vascular. Estos procesos están relacionados entre sí y pueden contribuir al desarrollo de resistencia a la insulina y diabetes tipo 2, perpetuando el riesgo cardiometabólico, como se ha mencionado anteriormente.
🧬 Hiperandrogenismo
El hiperandrogenismo es frecuente en el SOMP y se asocia con una mayor prevalencia de alteraciones cardiometabólicas. El exceso de andrógenos puede favorecer la disfunción endotelial, incluso en mujeres jóvenes, y contribuir a la inflamación y al desarrollo de aterosclerosis. Además, se ha relacionado con un aumento del grosor de la íntima-media carotídea, indicador de cambios ateroscleróticos en las arterias, y con una mayor calcificación de las arterias coronarias y de la aorta. Estos efectos pueden verse agravados cuando coexisten dislipidemia e hipertensión.
🧪 Dislipemia
La dislipidemia también es frecuente en el SOMP y se caracteriza principalmente por niveles elevados de triglicéridos y colesterol total y una disminución del colesterol HDL (conocido como “colesterol bueno”), aunque no constituye un criterio diagnóstico del síndrome.
Estas alteraciones del perfil lipídico, especialmente cuando coexisten con obesidad e inflamación crónica de bajo grado, pueden favorecer la aterogénesis, es decir, el proceso de formación y acumulación de placas en las arterias. La reducción del HDL-C también puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, ya que este tipo de colesterol ejerce funciones antiaterogénicas, antiinflamatorias y antioxidantes que protegen los vasos sanguíneos.
En resumen: Una asociación que no puede continuar siendo ignorada
En resumen, la evidencia muestra que el SOMP es una condición con importantes implicaciones cardiometabólicas y vasculares. La resistencia a la insulina, el hiperandrogenismo, la obesidad, la dislipidemia, la hipertensión, la inflamación y el estrés oxidativo interactúan y pueden favorecer el desarrollo de enfermedad cardiovascular. Además, este riesgo no se limita a mujeres con obesidad, por lo que no puede descartarse en función del IMC.
No obstante, el riesgo cardiovascular asociado al SOMP continúa estando subestimado e insuficientemente abordado, lo que puede traducirse en una detección tardía y en oportunidades perdidas para prevenir la enfermedad cardiovascular. Reconocer esta asociación no debería ser una cuestión secundaria: la evaluación y el manejo de los factores de riesgo cardiovascular deben formar parte de la atención integral de las mujeres que padecen esta enfermedad.
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Bibliografía y referencias científicas
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